El bambú comienza a ocupar un espacio dentro de la agenda de cooperación entre Venezuela y China, en una iniciativa que busca vincular la protección ambiental con nuevas alternativas para el desarrollo productivo nacional.
La solicitud venezolana para reactivar su participación en INBAR representa un paso hacia el fortalecimiento de los mecanismos de intercambio con China en torno al manejo sostenible del bambú y el ratán, recursos que son promovidos internacionalmente como alternativas para la reducción de la pobreza y la protección del ambiente.
Esta línea de trabajo se suma a una relación bilateral que ya comprende áreas como energía, tecnología, infraestructura, comercio y cultura. En ese contexto, el bambú abre una nueva posibilidad para ampliar la cooperación hacia la restauración ambiental y la formación especializada.
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