Un pequeño cambio en la dieta puede marcar una diferencia para el corazón

Sustituir grasas saturadas por fuentes de grasas insaturadas forma parte de las recomendaciones actuales para una alimentación cardiosaludable. La elección
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Sustituir grasas saturadas por fuentes de grasas insaturadas forma parte de las recomendaciones actuales para una alimentación cardiosaludable.

La elección de las grasas que llegan diariamente al plato puede tener consecuencias importantes para la salud cardiovascular. Las nuevas orientaciones de la American Heart Association recomiendan escoger fuentes de grasas insaturadas en lugar de alimentos ricos en grasas saturadas como parte de un patrón alimentario saludable.

Aceite de oliva, aguacate, frutos secos, semillas y pescado figuran entre las alternativas que pueden incorporarse a la dieta. El objetivo no es eliminar las grasas, sino favorecer aquellas fuentes que aportan un perfil de ácidos grasos más beneficioso.

La evidencia científica indica que reemplazar grasas saturadas por grasas poliinsaturadas puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los expertos advierten, además, que no basta con sustituirlas por cualquier carbohidrato: la calidad general de la alimentación continúa siendo determinante.

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